Metalurgia Secundaria
Respuestas claras sobre nuestros procesos de hornos de inducción, crisoles refractarios y certificación metalográfica.
Nuestros hornos de inducción de alta temperatura superan los 1600 °C, lo que permite fundir aleaciones ferrosas avanzadas con alta ductilidad. El control térmico es preciso y se monitorea en tiempo real para garantizar una microestructura homogénea en cada lote.
Los crisoles refractarios de alta alúmina (contenido superior al 90 %) resisten choques térmicos y la corrosión de metales fundidos. Su baja reactividad química evita la contaminación de las aleaciones, preservando las propiedades mecánicas finales del material.
Cada lote se somete a un análisis metalográfico analítico que incluye microscopía óptica y electrónica. Evaluamos la microestructura, detectamos inclusiones y verificamos la distribución de fases. Los resultados se documentan en un certificado que acompaña al envío.
Trabajamos con aleaciones ferrosas avanzadas diseñadas para alta ductilidad. Esto incluye aceros especiales y fundiciones con composiciones controladas, adecuadas para aplicaciones que requieren resistencia y deformación controlada.
Sí, nuestro equipo analiza los requisitos de cada cliente y recomienda la composición y el tratamiento térmico más adecuados. La selección del crisol y los parámetros de fusión se ajustan según el tipo de aleación y las especificaciones solicitadas.
Condiciones de interpretación
Se refiere a aleaciones base hierro con adiciones controladas de elementos como níquel, cromo, molibdeno y vanadio, diseñadas para alcanzar valores de ductilidad superiores al 12% de elongación en probeta normalizada. No incluye aceros al carbono de uso estructural ni fundiciones grises.
El análisis metalográfico analítico detecta inclusiones no metálicas, segregaciones y fases indeseadas en muestras representativas de cada lote. No reemplaza ensayos no destructivos como ultrasonido o radiografía industrial, que deben solicitarse por separado si el cliente lo requiere.
La temperatura de fusión se controla dentro de ±10 °C respecto al punto de liquidus de cada aleación. Desviaciones fuera de este rango durante más de 30 segundos continuos invalidan el lote y requieren reproceso o rechazo, según lo estipulado en el protocolo interno QP-07.
No. Cada crisol refractario se asigna a una familia de aleación específica para evitar contaminación cruzada. El cambio de aleación implica un nuevo crisol o un tratamiento de limpieza con ácido fluorhídrico diluido, siempre que la geometría del crisol lo permita y se documente en la orden de trabajo.
El cliente dispone de 15 días hábiles desde la recepción del lote para notificar cualquier discrepancia entre el certificado metalográfico y el material recibido. Pasado ese plazo, se considera aceptada la conformidad del lote según los parámetros declarados.